martes, 2 de diciembre de 2014

COMO EVALUAR LAS NECESIDADES SOCIO AFECTIVAS EN EL NIÑO

¿Cuáles son los métodos de evaluación existentes que han abordado la medición de la inteligencia emocional desde una perspectiva rigurosa?
En el ámbito educativo se han empleado tres enfoques evaluativos de la IE:
El primer grupo incluye los instrumentos clásicos de medidas basados en cuestionarios y auto-informes cumplimentados por el propio alumno
El segundo grupo reúne medidas de evaluación de observadores externos basadas en cuestionarios que son rellenados por compañeros del alumno o el propio profesor
El tercer grupo agrupa las llamadas medidas de habilidad o de ejecución de IE compuesta por diversas tareas emocionales que el alumno debe resolver.

¿Cuáles son los instrumentos clásicos de evaluación de la inteligencia emocional?

  Cuestionarios.
  Escalas
  Auto informes

¿Cómo se definen las medidas para la evaluación de la inteligencia emocional basado en observadores externos?
Nos indica el nivel de habilidad emocional percibida por los demás.

¿En qué consisten las medidas de inteligencia emocional basadas en las tareas de ejecución?
Surge para suplir los problemas de sesgos que presentan las dos metodologías anteriores. El objetivo de estos instrumentos es, por una parte, evitar la falsación de las respuestas por los propios sujetos en situaciones donde una imagen positiva es deseable y, por otra, disminuir los sesgos perceptivos y situacionales provocados por los observadores externos.

REFERENCIA ELECTRONICA:
https://portal.uah.es/portal/page/portal/epd2_asignaturas/asig69002/
informacion_academica/inteligencia-emocional.pdf

DISCIPLINAR CON INTELIGENCIA EMOCIONAL, TÉCNICAS PARA ENSEÑAR HÁBITOS Y VALORES EN LOS NIÑOS

Goleman (2010), menciona que las cuatro dimensiones de la inteligencia emocional son la conciencia de uno mismo, la auto gestión, la competencia social y la gestión de las relaciones. Por ello, “parte importante del proceso educativo y formativo de los niños es acostumbrase a autoconocerse y autoevaluarse permanentemente”. En las primeras etapas, ellos crecen en un ambiente en el que los demás se encargan de orientarlos y corregirlos para moldear y crear comportamientos que les permitan vivir de manera armónica en sociedad. En estadios posteriores, van adquiriendo madurez, de tal manera que pueden interiorizar las normas y los controles, sin tener que depender estrictamente de la influencia externa; construyen su propio código de valores, que es la herramienta que les permite evaluar y examinar su actuar personal.

Como educadores y padres de familia debemos considerar algunas disciplinas como los valores, hábitos y actitudes en la salud emocional de los niños, y encontrar el equilibrio entre estas y la actitud autoritaria, flexible o permisiva mediante la adquisición de destrezas y habilidades de autocontrol, empatía y la expresión adecuada de los sentimientos. 

Implicaciones que tiene el estrés en la vida familiar, laboral y escolar.
Cuando no se sabe manejar adecuadamente la tensión, surgen implicaciones dentro del entorno escolar, familiar o laboral como son:
  •        La expresión de afecto
  •             Las buenas relaciones
  •              Calidad de la comunicación
  •               Sentir angustia  Sentirse enfermo
  •              Reducción de la capacidad de aprendizaje
  •             Sentir algún tipo de fobia

¿Cómo podemos ser educadores y padres emocionalmente competentes?

  •      Compartiendo experiencias con otros padres.
  •      Enterándose de los descubrimientos de la psicología infantil.
  •      Aprendiendo de los errores y aciertos de los demás.
  •      Conociendo a sus hijos.
  •      Confiando en sus propias capacidades como adulto.
  •      Dando ejemplo a sus hijos en lo relacionado con el control de las emociones negativas.
  •      Dedicándoles gran cantidad y calidad de tiempo.

Como padres y docentes o responsables del cuidado de los niños tenemos la obligación de estimula al niño a reafirmar su autoestima y autoconcepto a través de diversas situaciones como son:  

  •     Ayudándolo identificar y a superar su debilidades  
  •      Que se plante y alcance metas y objetivos
  •            Esperando lo mejor de él y hacérselo saber
  •            Tomando en cuenta sus opiniones 
  •      Teniendo expectativas realistas
  •           Haciendo que se sienta valioso
  •            Permitir que realice lo que es capaz.



Referencias:
González, M. y López, J. (2010): “Disciplinar con inteligencia emocional”, Técnicas para enseñar hábitos y valores en los niños, Colombia,Ediciones.Gamma